Ay! La costumbre y el apego

Yo siempre he dicho que a papá Dios se le olvidaron algunos detalles al momento de llevar a acabo mi creación. Yo llegue tarde a muchas cosas, entre ellas a la repartición de juicio y de paciencia. Sin embargo, las creaciones de Dios son perfectas de alguna manera y por alguna razón cada quién tiene lo suyo, cada quién tiene su encanto. En mi caso, a Dios se le fue la mano en el chin del tema emocional y del sentimentalismo. Bastante sufro yo de pregonar que nací sola y que soy feliz así, si anja, eso es cierto pero hasta un punto. Yo no he conocido en el mundo una persona más ñoña y sentimental que yo, no creo que aún exista, si es así, déjenmelo saber por favor. OJO, no confundir ñoñería y sentimentalismo con cursilería e idiotez, ahí no. Pero así como soy de ñoña soy de pegá a las personas.

La mujercita que más rápido se acostumbra a la gente soy yo, sino, pregúntenle a mi amiguito nuevo que conocí hace unas semanas, ya lo ando extrañando y todo. Eso hace daño señores, la gente no puede aferrarse y acostumbrarse tan rápido a algo y en mí, eso es autómatico, no tengo que hacer el más mínimo esfuerzo, me sale al natural y lo peor de todo: no se ocultarlo :'(.

No se si es el desarrollar la patología de la soledad en los dos últimos años que me ha puesto así pero yo estoy casada con la costumbre y el apego emocional. Triste pero cierto, eso es así.


Dejo claro un punto: no estoy sola por falta dé ni por necesidad, lo estoy por convicción. No son una ni dos las veces que lo he intentado y me apego tanto que al final, cuándo desaparecen así como de la nada, la que queda en el limbo y con su vacío existencial soy yo. Y la verdad es que me cansé de eso, quiero cosas nuevas. No digo que todos sean así, pero lo mucho o poco que la vida me ha enseñado me hace llegar a esa conclusión.

Por lo tanto, en el trascurso de esta semana santa, le pediré a Dios, que me ayudé ahí, que no me deje apegarme tanto a la gente. Hago pública mi plegaria para que todo aquel que pueda haga un acto de caridad por mí en esta semana de reflexión. No pido madurez ni nada de eso, estoy consciente que eso se adquiere con las experiencias y el pasar de los años. En realidad, yo no le pido tanto a la vida, no me he portado tan mal. Ya ni Santa cló se acuerda de mi en navidad y eso indica que algo anda muy mal :(. Eso de apagarme tanto sin ningún esfuerzo, un proceso automático, debe de ir cambiando.

Aunque yo estoy clarísima de que no tienen que hacer mucho esfuerzo para que yo ya ande extrañando cosas que quizás nunca tuve y eso hace daño pues mientras vives en belén con lo' pastores, no te das cuenta, ahora, cuando caes al precipicio de la realidad, el cocotazo que te das es bastante fuerte.

Ahí si aprendemos qué nada es como creemos, todo ser es libre, que el apego no es bueno, que si eres realmente necesaria e importante para una personas las cosas fluirán  y está más que claro que en algún momento de tu vida te darás el lujo de gritar a los cuatro vientos: "Quién mucho se ausenta, pronto deja de hacer falta". Eso deberían hacerlo parte de la biblia.

Comentarios

  1. Creo que no eres la única... Yo pensé que yo era rara o un tanto anormal.. Me acabas de describir!! :S Y lo peor en mi caso, me apego muchas veces sin conocer esa persona. Eh ahí el problema!

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