El recuento de cómo un beso cambió la historia por completo
El que
conoce la historia desde el principio, desde el primer día, desde el primer
beso, le cuesta trabajo creer que ahora el rumbo sea totalmente distinto y muy
diferente.
Yo no sé en
que momento pasó, cuándo ocurrió ni mucho menos de qué forma, solo se qué la
vida una vez más me confirmó que sus planes son inciertos y que el tiempo de
Dios es perfecto.
Me enamoré.
La Rosaily
del corazón roto en mil pedazos, Sí, esa que juró nunca más volver a sentir
algo igual por nada ni por nadie, la que no paraba de llorar todas las noches
porque el mundo se le había acabado. Esa Rosaily ya no existe, de ella no queda
ni la más mínima idea. Solo los recuerdos que me hicieron ver que
verdaderamente yo merecía ser feliz. Y lo soy, me declaro la mujer más
afortunada del universo, la que tiene alguien que la ama, que todos los días se
preocupa y se afana por hacerla sentir especial, que la valora, la aprecia, la
admira, y la cuida por sobretodas las cosas.
Dicen que
el primer amor es incomparable, eso dicen… Pero sin dudas y por muy buenas
razones el segundo es mucho mejor.
Me declaro
adicta a él, a sus labios, a sus besos, a su sencillez, a su forma de amarme, de ver la vida,
de luchar por sus sueños, de lograr sus metas, de su increíble paciencia en
soportar todos mis piques y de su gran y hermoso corazón.
Esa noche
en el Parque de La Núñez ,
me hizo ver que mi destino estaba escrito junto a él. Sí, suena tipo cliché, y
algo muy anormal en mí. Se que muchos en estos momentos se preguntan,
“-¿Rosaily diciendo eso? ¿Y qué mosca le picó? Y no los culpo, tienen razones
de sobra para pensar así, pero por un objetivo divino, o por vainas del destino
que siempre vive manejando nuestras vidas a su antojo, y en esta ocasión, se lo
agradezco, esa noche y ese beso cambiaron el rumbo de nuestra historia.
Ver su cara
y sonreír, en ese preciso instante de nuestra conversación aparentemente muy seria y comprometedora, cerrándola con tremendo beso de despedida pero sin saber que solo era el inicio de un nuevo comienzo. Cosas tan simples como un “Buenos Días, mi princesa” “Hoy te amo más que ayer” son las que
hacen que cada día amanezca más enamorada de un “nosotros” para siempre.
Hoy puedo
decir que Dios sí tenía un plan conmigo, y quizás me hizo vivir todos esos
momentos para que cuando la verdadera felicidad tocara a mi puerta, supiera
valorarla y saber como gozar la vida por una segunda vez.
Esto es lo
mejor que me ha pasado en la vida, aunque acabe mañana, en un mes, en una
semana, en un año, no sé, quizás no acabe nunca, eso lo que más anhelo… La verdad, esto no lo cambio por nada.
Lo fabuloso
de la vida es que nos permite vivir día a día nuevas experiencias, regalándonos
cada mañana una oportunidad de ser feliz, de levantarnos si caemos, de tropezar
y seguir levantando los pies, de enamorarnos, de respirar, de mirar al cielo y
darle gracias a Dios porque en el mundo existan personas como él, únicas y
especiales.
Un “te amo”
le queda corto al sentimiento de felicidad que vivo todos los días. En mi
burbuja, en mi mundo, en mi pasión, en mi sueño. No es un rey pero me hace
sentir como toda una princesa.
Y si me
ponen a elegir entre caminar sola, y caminar de su mano, elijo estar con él
hasta la eternidad.
Que bellaaa!!!
ResponderEliminarLo leii completo. Q lindo more
ResponderEliminarSiempre hay una segunda oportunidad, de eso no hay dudas.
Lo leii completo. Q lindo more
ResponderEliminarSiempre hay una segunda oportunidad, de eso no hay dudas.