Yo y mi mala costumbre de creer que le importo a la gente


Después de el choque, qué me queda? Reírme y sacar lo mejor de esto. No puedo caminar, no puedo beber, no puedo caravaniar, no puedo andar, soy una carga inútil para los demás porque no puedo valerme por mí misma, ahora me dicen “la coja”. Qué hago? Me ahorco? No, vamos a disfrutar que todo pasa por algo.

Ahora, un punto muy interesente que quiero tocar es relacionado a una frase que dice “Amigo/s en las buenas y en las malas”. En la vida, como en todas las cosas, hay muchos que solo están en las buenas, cuando te ríes con la última muela de atrás hasta del chiste más malo que alguien pudiera contar pero en las malas ni señales de humo mandan o se dejan ver y lo lindo, que más luego, uno es el malo.

En esta etapa de mi existencia me he dado cuenta que lamentablemente, por suerte o por desgracia, las cosas no marchan como deberían y la gente que más ayudas es la que menos te beneficia, la que te ignora, la que no está cuando necesitas hasta un abrazo y tú en cambio siempre estás presente hasta en las tragedias más grandes.

Solo espero que después no digan “Ay, Rosaily si ha cambiado”. Que la gente se conoce en los peores momentos.  Mi nueva frase adoptada de un fulano po ahí: “Al bueno se lo comen aprobando” se lo dice #LaVozDeLaExperiencia.

Que no se puede pagar con la misma moneda… pero por mi se pueden estar muriendo y no voy a verlo a ningunos. Y no tengo que mencionar nombre, al que le sirva el sombrero que se lo ponga. #HeDicho. Y no es que me haga falta nadie, porque estos últimos días no me he muerto, es que bastante atenta soy yo cuando el otro está necesitado. Pero así es la vida, usted no sabe para quien trabaja.

Yo no creo en promesas. Eso déjenselo a los políticos.  Los hechos hablan mucho más que las palabras. Y esos que prometen “estar ahí siempre” son los primeros en desaparecer cuando te pasa algo. Por ese desde hoy comprendo y reafirmo una vez más que entre mejor es usted, peor le retribuyen, peor lo tratan.

Y espero que tampoco se agarren que mi nueva forma es un acto de “inmadurez” y rebeldía como siempre se dan de tildarlo. Porque como cada quien defiende intereses propios y jala para su lado y sus beneficios, siempre busca en que justificarse usando al otro como excusa y pantalla catalogándolo de cosas que no son. Sino que ellos quieren que así sea.

Yo entiendo que el otro también esté pasando por momentos difíciles y tenga sus situaciones pero entonces yo no cuento? Yo solo soy buena para ayudar? Por mi nadie se puede preocupar? No, para eso entonces seamos todos iguales. Seamos egoístas y solo pensemos en el beneficio propio ignorando el de los demás.

Y sé que eso no está bien pero hay una diferencia entre hacer el loco y ser sinvergüenza y el que se hace el loco vive mejor, la vida me lo ha demostrado.

Si usted se siente identificado con esto, no lo lea.  No es mi problema. De ahora en adelante revísese y vea que si lo tratan mal o diferente no es por santo ni por monja. Ah, y cualquier parecido con la realidad o con una puya para usted, es pura coincidencia. 

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